La obra de Blázquez incita a la nostalgia, al recuerdo; está llena de sensibilidad y de poesía. Sus rincones, sus fuentes, sus bodegones, sus flores rebosan humanidad aun cuando no existan en sus obras una presencia humana palpable. Encontrar algo sugerente y distinto. Es como si el tiempo se hubiera paralizado y cada objeto guardara los secretos de la belleza y de la intemporalidad; por eso son obras tan personales y al mismo tiempo tan genéricas…

Cinco Días, Madrid

La luz es la protagonista más obvia de los cuadros de Manuel García Blázquez, una luz intensa y al tiempo suave, cuya interactuación con el color y una técnica que continúa portando la antorcha del impresionismo define la obra de este pintor. Pero el otro gran protagonista es la unión, cargada de lirismo, de la memoria y la imaginación, que proporciona los escenarios de estos cuadros: habitaciones y paisajes un tanto atemporales que pudieran provenir tanto de la infancia del pintor como de su presente, o incluso de sus sueños, pero que parecen una mezcla de todos ellos, de los elementos contemplados y recordados con más agrado, unidos en un solo escenario.

Unas habitaciones y paisajes en los que rara vez vemos retratada la figura humana, pero que dejan una sensación de calidez y vida, de estar intensamente habitados. Es una decisión notable la de dejar casi siempre a estos habitantes fuera de campo, invisibles, como si acabaran de irse o estuvieran a punto de entrar en sus casas cargadas de lilas y rosas o en sus floridas vistas de campo salmantino o del Valle del Jerte.

Manuel Muñiz Menéndez

ABC de las Artes

Cuando uno lleva más de quince años dedicado a la docencia de la pintura y más de veinte al ejercicio profesional de la misma, casos como e de Manuel se han repetido, únicamente, dos o tres veces en todo ese tiempo.

Manuel tiene eso que nosotros llamamos “mano”, pero mucha. Se enfrenta con la obra intentando pintar lo que no se sabe, y la obra veces deriva hacia lo automático; él borra, empieza de nuevo, tapa, etc., y casi siempre acaba vencedor en el diálogo profundo, que consigue tener ese hondo silencio de la sobras bien hechas.

 Javier Pereda Piquer

En la pintura de Blázquez hay una realidad interpretada desde acordes querenciales… Es cuando busca con su dibujo la máxima similitud, pero vista desde un prisma hecho a su imagen y semejanza. De ahí que uno sienta lo temporal y lo intemporal, factores de memoria y un algo que rima con los sentidos.

 El Punto de las Artes. Madrid

 La muestra actual, ejecutada en la línea del realismo lírico, apoyado en ese dominio excepcional de la técnica que se sostiene en un impecable dibujo y en el exacto cromatismo que sabe dosificar con una luz que emerge del cuadro para llenar todo el ambiente…

Quienes se asomen a la galería de arte en estas fechas, gozarán de la pintura de este maestro que nos demuestra que los premios recibidos no son fruto de la casualidad, sino del reconocimiento a una tarea, a una dedicación y a unas aptitudes que nos ponen de manifiesto que Manuel García Blázquez es un valor cotizable dentro del panorama artístico pictórico del momento actual en España.

La Nación, Luis Hernández del Pozo