del 3 al 31 de Mayo

Josep Mª Solà

 

CULMEN DE MAESTRÍA Y VERACIDAD EN EL PAISAJISMO DE JOSEP M• SOLÀ

La galería de arte Zúccaro, fiel a sus exigencias en cuanto a la belleza en la creación pictórica, ha venido mostrando con frecuencia en sus paramentos pinturas de paisaje, casi siempre levantina o catalana, de primerísimo orden; pero ahora ha 'rizado el rizo' en esa actitud exigente al reunir en su sala un conjunto de paisajes del artista Josep M• Sola, que es sencillamente insuperable, por la maestría de su dicción expresiva, y por la belleza que impera en su veracidad, su luz y su júbilo cromático.

Antonio Cobos

Decano de la Crítica de Arte Española

 

Un maestro del paisaje

No oculto el buen sabor de boca, la admiración y la simpatía que siento por la obra pictórica del artista catalán Josep M. Solà, un notable representante de la escuela paisajística olotense del que hasta hace poco tiempo apenas tenía conocimiento. El estudio de su obra, su contemplación, me ha permitido descubrir a un joven maestro del paisaje catalán poseedor de un estilo peculiar y una sensibilidad poco común.

La visión de sus obras me retrotrae a la memoria a los paisajes de los grandes maestros catalanes de finales del siglo XX que vieron en la contemplación del paisaje y de las gentes de su terruño la inspiración de sus temas. Como ellos, este joven artista se introduce en la naturaleza íntima que le rodea, tan familiar y conocida por él, paro componer sus paisajes.

Josep M. Solà, en efecto, se siente retraído por un paisajismo raigal, que conoce muy bien, y que oscila entre la secuela de un realismo barbizonista y la de un impresionismo mediterráneo, y de ello sabe conjugar elementos con sensible habilidad válida para la plasmación de unos rincones amables o unas panorámicas de campas jugosamente interpretados. Pero donde verdaderamente alcanza su maestría pictórica, a mi parecer, es en esos formidables celajes y ambientes de luces, sombras y claroscuros que provocan las variaciones horarias y estacionales.

Para conseguir ese alto grado de fidelidad ambiental recurre a una técnica realista, en la que apenas están presentes los toques impresionistas de pincelada larga y espontánea. Sí. en cambio, una pincelada justa y un dibujo preciso. Con ello consigue recrear el agua sobre un fondo de montañas nevadas, construcciones rurales, trochas, puentes, masías, pueblos, árboles frutales y pinos que dejan a través de sus ramas filtrar los rayos del sol. emanando de sí la belleza decadente de las viejas y bucólicas visiones románticas que trasladan a tiempos pasados, a momentos entrañables y a recuerdos que sólo permanecen en nuestra memoria y que no volverán.

A pesar de este regusto por el pasado, su pintura permanece fresca, actual y joven, atractiva para el espectador, que se contagia de la alegría, de la sensualidad y la hermosura del paisaje. Sensible a la percepción de la naturaleza que le envuelve, atento a su aspecto lírico, recrea con sabiduría un entorno propio, familiar, que es agradable. No es sensibilidad pompieril manifestada más o menos gratuitamente, sino pintura ágil, fresca y rotunda a un tiempo. En este sentido tiene la obra de este joven artista un Interés específicamente pictórico.

Sus composiciones nos revelan un verdadero pintor del siglo XXI a contrapelo de modas y movimientos postmodernos, que posee una gran personalidad, sensibilidad. y dominio de una cocina pictórica que lo acreditan como uno de los grandes representantes de la escuela catalana, y en particular la olotina. Pese a su juventud, sigue afianzándose en el panorama artístico español con paisajes de cuño tradicional que deben ser considerados entre los más notables del arte figurativo español que en esta entrada del tercer milenio está necesitando de muchos artistas de su talento, inteligencia y sensibilidad.

Francisco Agramunt Lacruz

Doctor en Historia del Arte

De la Asociación Internacional de Críticos del Arte.

Académico de las Reales Academias de las Bellas Artes de San Carlos de Valencia y de Córdoba.